martes, abril 03, 2007

Catacumba 5


“…Cuanta ciudad, cuanta sed!… Y tú, un hombre solo…”
Es lo primero que suena en la cabeza de José Luís; incluso antes de abrir los ojos. Ya pasada las cuatro, el sol atraviesa la ventana descubriendo el creel que flota en el encierro.
9 % de crecimiento anual? Las bolas te deben crecer al 9 %, conchudo!... Para todo tienen una respuesta?.... Uno no puede salir de las preguntas más elementales y ustedes no paran de tenerla clara!...
A partir de ahí ya no se entiende. El lápiz se ha deslizado exhausto agujereando un poco el papel. Además la escritura se ha humedecido con la baba de José Luís, dormido sobre la nota.
Pero ahora se despierta. “…Cuanta ciudad, cuanta sed!… Y tú, un hombre solo…”; de dónde era eso?, se pregunta.
Al cabo está sentado en bolas bajo la ducha.
Se mira las piernas flacas y débiles; escupe el agua que se le filtra por las comisuras de los labios.
Cuando sale a la calle, levanta un pucho que alguien tiro por la mitad. Camina lentamente hasta la farmacia de Oscar y cuando el local se vacía un poco, se acerca hasta su amigo detrás de la caja y le mangua dos pesos.
Para en un kiosco, compra tres cigarrillos sueltos y encara hacia Almagro.
Porque habré confiado tanto en la poesía? Qué me llevo a creer que las ideas me iban a salvar? Cuándo encontré la certeza de que el destino quedaba escrito con solo imaginarlo?... Que ingenuidad!. Cuándo, cómo, dónde es que el futuro se te hace esquivo? Te suelta la mano y te abandona a tu suerte. A la deriva transitas sobre el final manoteando esa materia endeble e inasible de la que están hechos los sueños…. Obvio, de ahí no te podes agarrar! El secreto debe ser, darse cuenta a tiempo!.
Atraviesa la plaza y se detiene un momento en el centro. Desde ahí puede observar las cuatro esquinas. El oeste parece ser el lugar.
Se quita el saco roñoso y trata de llegar derecho hasta una de las mesas de la vereda.
Al cabo, un suculento churrasco y sus esposas papas fritas, calman al voraz José Luís. Ha pedido un vaso de vino y soda.
La noche es calma y silenciosa. Salvo por los frenos del 92 que tiene parada junto a las mesas.
Cada tanto, el viento se escapa de los tilos de la plaza, se cuela por el ventanuco de chapa y le arranca bocanadas de humo a la parrilla.
Casi no hay gente. Adentro uno, o dos quizás, comiendo choripán en la barra de tablas. El pibe mozo conversando con ellos y el parrilllero de espaldas, azuzando las carnes. Y acá en la vereda, doblando un poco la ochava, una parejita con una coca grande.
Disimuladamente José Luís, que ya ha terminado de comer, saca una botellita de plástico del bolsillo interno de su saco y la llena con el vino de su vaso. Bebe algo de soda y ordena el cuarto vaso. Cuando se lo traen, pide fuego para el primero de sus puchos. Estira las piernas y apoya la cabeza en la pared.
Pasa el tiempo y como se acerca la hora de cenar empieza a llegar alguna gente. Un par se arrima a la ventana y ordena desde ahí. Tres amigas elijen una mesa junto a la parejita de la coca. Viene el pibe y las atiende.Vuelve adentro, habla con el parrillero y se pierde detrás de las heladeras.
“El que no llora no mama… Y el que no afana es un gil”, piensa José Luís apurando el vino.
Una señora con bolsas se para junto a la mesa y al ratito estira el brazo. Las tres amigas cuchichean algún secreto. La parejita se hace algunos arrumacos. El pibe sigue en las heladeras y el parrillero quemándose la panza.
Los frenos del 92 coinciden con la humareda que envuelve a la esquina. El se para, tira el pucho y mira para adentro.
Un instante después de ponerse en marcha, sin que nadie, ninguno de los presentes se dé cuenta; José Luís se escapa subiéndose en dos trancos al bondi, detrás de la señora que ya casi se ha sentando.
“…Cuanta ciudad, cuanta sed!… Y tú, un hombre solo…”… Ah! Ya sé; es de Almendra!
Ahora el bondi se pierde en la noche.

3 Comments:

Anonymous Anónimo said...

vaso.
vacia.
estamos?

tu maestra de 2ª grado

12:56 p. m.  
Blogger F. Fabian S. said...

Y pedazo de hijo de remil, no pensas seguir...Ahora que filmaste en Bolivia ya se te fue la depre? Dale, perro.

8:43 p. m.  
Blogger UMMOH said...

Juuuaaaaa!!!! hacía unos 15 años que habia abandonado este blog!!! había perdido la clave, con las sicronizaciones automaticas de Chrome, lo recuperé!

2:12 p. m.  

Publicar un comentario

<< Home