miércoles, abril 04, 2007

Serotonina. Divino tesoro III

Secuencia elaborada.

Suena “Al olor del hogar” de la Bersuit.
Sol se maquilla adentro de un camarín junto a otras chicas igual de atractivas.
Cuando termina de pintarse la boca le da un beso al espejo dejando marcado el rouge. Después sale.
Camina por unos corredores penumbrosos abarrotados de utilería hasta que sale de atrás de las bambalinas.
Está en un casting vestida de hippie.
La luz frontal la enceguece, pero cubriéndose un poco los ojos alcanza a divisar a unos tipos que la observan desde la oscuridad detrás de la cámara.
Un par de asistentes van y vienen por el pequeño lugar. Uno de ellos le acerca una banqueta, otro acomoda por detrás un tapón pintado de cielo.
Sol trata de mostrarse segura de si misma y acostumbrada al ajetreo.
Ahora se le acercan el director del casting y varias otras personas que le dan algunas indicaciones y le hablan todos al mismo tiempo; Sol asiente con la cabeza y sigue esforzándose por ver quiénes quedaron detrás de la cámara. Se acerca una chica, le alcanza un helado y sale rápidamente dejando el cuadro libre.
Se enciende otra luz a espaldas de Sol y alguien parece gritar acción.
Sol se presenta, dice algunas pavadas y contesta lo que le preguntan. Después de un rato el helado comienza a chorrearle por la mano.
Siguen preguntándole tonteras.
Por fin arranca.
Sol empieza a lamer el helado y después a chuparse la punta de los dedos chorreados.
En el monitor de video los productores pueden verlo, son imágenes muy seductoras pero no lascivas. Sol sabe lo que hace.
Corte.
Sentado en un umbral, cerca de la esquina, Martín mira su reloj y se pone de pié.
Lleva una mochila en la espalda y unos útiles en la mano.
Se descuelga la mochila, la abre todo lo que puede y se queda quietito esperando.
De pronto hechos una tromba, doblan la ochava dos tipos que vienen corriendo y uno de ellos arroja algo adentro de la mochila abierta de Martín. Martín la cierra rápidamente, se la cuelga en la espalda y sale caminando muy tranquilo con los útiles en la mano. Al instante se cruza con los canas perseguidores que vienen corriendo detrás de los tipos y que ni siquiera se fijan en él.
Martín se pierde entre el gentío de la peatonal.
Corte.
Sola en su cuarto, Guadalupe enchufa el usb a la cámara y se pone a descargar en la compu las fotos de la fiesta.
Las mira rápidamente y se detiene en una donde puede verse a Ramiro caminando hacia la cámara.
Se queda un rato largo mirando la pantalla y después manda a imprimir.
Mientras espera la impresión, sale del cuarto y camina hasta la cocina.
Vuelve a su cuarto con una coca en la mano.
Saca el impreso, recorta el papel sobrante, agarra un portarretrato donde puede verse a Ezequiel, saca la foto de Ezequiel y pone en su lugar la de Ramiro.
Después agarra el portarretratos y prueba de ponerlo en distintos lugares de su habitación pero ninguno le convence.
Finalmente lo esconde debajo de su almohada.
Corte.
Ezequiel recorre la habitación contigua, la de sus padres.
Abre los cajones de la mesa de luz. Se recuesta sobre la cama. Aburrido juega con los controles automáticos de las persianas. Con el control remoto enciende y apaga la gran pantalla de plasma, una y otra vez.
Corte.
Sentado en el sofá de su casa, Ramiro lee en voz alta un pasaje de “Las Fantásticas Aventuras de Gordon Pymm” mientras la vieja teje sentada a su lado.
Después de un rato, la vieja se levanta trabajosamente y prueba la medida del tejido estirándolo sobre la espalda de Ramiro.
Termina la canción.

Corte a:

Interior noche / En la vieja panadería de don Mariano

Martín llega a la panadería, saluda y pasa por una puerta detrás del mostrador.
Se mete en la zona de horno y amasado. Saluda al muchacho de los canastos que está saliendo, pero este no le contesta.
Pasa por la oficina donde está su padre solo. Mete la cabeza y saluda.
Martín:
Hola pa...
Don Mariano:
Vení, vení que necesito hablar con vos.
Martín:
Ahora?... Ahora no puedo... Después hablamos...
Don Mariano:
Pasá ya!... Ahora!... Pasá y sentate ahí!
Martín de mala gana entra protestando en la oficina
Martin:
Ufa man!... Qué pasa?
Don Mariano:
Despedimos a Daniel
Martín:
Con razón no me saludó el boludo ese... Y?
Don mariano:
Vas a prender el horno martes y jueves...
Martín:
Noooo!... No, no, no!... Por qué yo?... Qué mierda hice?... no, no!
Don Mariano:
Siiiii!... Si, si!... Yo lo voy a prender lunes, miércoles y viernes... Y tengo cuatro veces tu edad...
Martín:
Y José?... Qué mierda hace José?
Don Mariano:
Cómo qué hace?... El reparto, te parece poco?... El reparto hace tu hermano... Todos los días... Además tiene que atender a su propia familia... Qué querés?
Martín:
Pero que mierda che!... Y por qué lo corren al puto ese de Daniel... Qué bajón!
Don Mariano:
Por que no le podemos pagar.
Martín:
Y yo qué culpa tengo?... Qué mierda tengo que ver yo?
Don Mariano se levanta, se acerca a Martín y mirándolo a los ojos le dice:
Don Mariano:
Necesitamos que nos ayudes porque esto se va a la mierda... Necesitamos que dejés de boludear... Pará de salir todos los días, de volver a cualquier hora... Ya está, ya está!...
Entendés?... Necesitamos ayuda acá!
Martín:
Pero no papá!... No!... Yo tengo cosas que hacer!... No quiero terminar esclavo de esta mierda como vos y el otro boludo de José... Cuando menos me de cuenta voy a tener cincuenta años prendiendo el horno como un tarado!
Don Mariano se pone más violento:
Don Mariano:
Vas a prender el horno los martes y jueves, aunque tenga que reventarte la cabeza a patadas!... Entendés?
Martín se levanta gritando, arrastrando la silla y pateando la puerta sale de la oficinita.
Martín:
La puta madre que lo parió!... Qué condena!... La concha de su madre, qué condena!...
Don Mariano se queda otra vez solo, apoyado en el escritorio.

Corte a:

Interior día / En la habitación de Sol

Tiradas en la cama Guadalupe y Sol vaguean plácidamente.
Guadalupe hojea una Dmode y Sol muy de entrecasa se pinta las uñas de los pies.
En la compu de Sol suena Turf muy bajito.
Entra su mamá, con una máscara de crema cubriéndole la cara y el pelo.
La mamá:
Tomá Solcito, tenés teléfono... Hola Guada!
Le pasa el inalámbrico y sale del cuarto.
Sol atiende.
Sol:
Hola... Si, si... Ahora?...Mmmmm... Sí, si me interesa pero no sé si llego... Bueno, está bien voy para allá... Cuánto?... Si está bien, no es mucho pero está bien... Dale nos vemos allá... Vos vas?... Bueno, ahí nos vemos... Chau!
Guadalupe:
Che a tu vieja no le conozco la cara...
Sol:
Yo tampoco... Ja, ja!... Pero es igualita a mi, no te preocupés... Ja, ja ja!
Sol se tira para atrás y resopla un poco fastidiada.
Sol:
Ufa!... Hay un casting ahora, me tengo que ir.
Guadalupe:
Ya te vas?
Sol:
Y... en un ratito.
Guadalupe:
Y cómo te fue el otro día?
Sol:
Hummm! Más o menos. Era un comercial pedorro de helados... Ni me presenté al final...
Guadalupe:
Sol...
Sol:
Hummmm?
Guadalupe:
Te gusta ese laburo de verdad?
Sol:
Claro nena!... Si no, no lo haría!... Me encanta!... Me quiero ir a Europa.
Guadalupe:
Europa?... Por qué Europa?... No te va bien acá?
Sol:
Siii,si, me va bien peroooo... No sé, no quiero terminar como mi vieja loca; se rompió el culo haciendo este laburo y mirala ahora tiene cuarenta años y está acabada... No, ni en pedo, me mato antes de terminar así: madre soltera, sin un mango, olvidada... Mirá, en este país podes vender merca, armas, niños; traficar órganos o hacerte puta o evangelista... Pero lo único que da acá enserio es el choreo nena!...
Guadalupe:
Y está bueno el laburo?
Sol:
Yyyy si!... Un rato es divertido, pero son todos son medio boludos he!... Yo nunca sé muy bien quién es quién ahí... Todos dan órdenes, al final una nunca sabe quien mierda es el que manda... Que parate aquí, parate allá; moveme el culo, saca las tetas... No sé... Creativos, directores, productores... Son todos medio babosos viviendo en una nube de pedo!...
Guadalupe:
Y porqué seguís laburando ahí?
Sol:
Por que me gusta!... Ya te dije.
Sol hace un esfuerzo, se levanta y comienza a prepararse para salir.
Guadalupe deja la revista y se sienta en la cama a observarla y a sacarle fotos
Guadalupe:
Sos linda he!
Sol:
Hummm!
Guadalupe:
Yo me voy a empezar a vestir como vos.
Sol:
Ja, ja! Te presto ropa si querés... O vamos a comprar mejor un día; con la tarjeta de tu papá...
Guadalupe:
Dale deberíamos ir un día... Pero igual mis viejos no me da ninguna tarjeta he?... Bastante miserables que son...
Sol:
Heee!... No te quejés... Qué tendría que decir yo que desde los nueve años que laburo?...
Guadalupe:
No, si no me quejo... Pero no es que tengo tanta guita he!... Mis viejos nos habilitan una guita mensual y todos los gastos están cubiertos, pero no tengo así, acceso ilimitado a una cuenta...
Sol:
Che, al final; tus viejos, qué mierda hacen?
Guadalupe (contesta vagamente):
La verdad que no sé... Hacen comercio exterior y no sé que transa tienen con la cancillería o el ministerio de economía, no sé muy bien.
Sol:
Son truchos?... Ja, jaja!
Guadalupe:
Si, creo que si.
Sol:
Y ahora dónde están?
Guadalupe:
En Davos... No, en Siria... No, no; qué Siria?... En Miami...
Guadalupe se queda pensativa por un momento. Después agrega:
Guadalupe:
La verdad, es que no sé dónde mierda están... Tienen que llamar en cualquier momento.

Corte a.

Exterior día / En las vereda de la panadería

Martín saca su bicicleta por una puerta lateral pegada al negocio.
Se cuelga la mochila en la espalda, se calza unos auriculares y oprime “play” en su diminuto I´pod.
Empieza a sonar Molotov; “Chinga tu madre”
Se sube a la bici y empieza a pedalear. Viaja algunas cuadras cruzándose con los mil personajes del barrio: los pibes de la esquina; la doñas que conversan escoba en mano; los cartoneros en la puerta del súper, las colegialas de corbatita...
Corte.
Por fin llega a una especie de fábrica abandonada; se baja de la bici y golpea.
Alguien le abre la puerta y él se pierde en el interior.
Corte.
Camina por sórdidos pasillos con un mastodonte detrás de él.
Entra un una oficina donde lo espera un gordo inmenso que habla por teléfono.
Al ratito cuelga y lo saluda con sonrisas.
Martín responde igual.
Después se sienta frente al escritorio, saca de su mochila una cartera negra de mujer y se la alcanza al gordo.
El gordo se limpia las manos en el pantalón y agarra la cartera.
La abre, saca algunas cosas de adentro y entre ellas saca un montón de billetes atados con una gomita del banco.
Ríe el gordo; ríe Martín.
Entonces el gordo separa unos cuantos billetes y se los pasa a Martín, que poniéndose de pié los guarda en el bolsillo.